sábado, 26 de febrero de 2011

Mi hijo

Mamá es guapa. Papá es guapo. Mamá es lista. Papá es raro.

Estas son mis pequeñas impresiones hasta el momento, aunque poco a poco me voy haciendo mi composición de lugar.

No llevo ni cuatro semanas en este mundo, pero hasta la fecha todo parece ir bien. Y eso que cuando mamá se enteró de que estaba dentro de ella, se puso a llorar y dijo "si estoy en el paro...". Yo le agarré el intestino y tiré hacia abajo. Fue un gesto cariñoso, como para hacerle notar que algo maravilloso estaba sucediendo en su interior. Papá me hizo la cobertura perfecta y le oí decir que ya no eran adolescentes y que iba a ser un regalo maravilloso. Noté que mamá se calmó. Sentí que la tripa de papá se juntó a la de mamá, que se abrazaron, que se besaron, que me impregnó una ola de amor en forma de calor, y entonces me acurruqué bien acurrucadito en el vientre de mamá a sabiendas de que todo iba a discurrir placenteramente, por el buen camino. Me dispuse a gestarme lo mejor que sabía para demostrarles a mis padres lo maravilloso que es crear vida.

Y así he estado nueve meses. Nueve meses eternos para mamá que ya ha hecho sacrificios por mí: ha caminado, ha ido a natación (que gustito me daba el agüita), ha hecho una super dieta hipocalórica, me ha acariciado, me ha hablado, me ha cantado, me ha dado abrigo, me ha dado esperanza, seguridad, cariño, amor, alimento, etc. Me ha gestado con tanto amor...que no pude hacer otra cosa que devolverle el regalo el 13 de febrero.

Y es que esa es la fecha que decidí para nacer. Podía haberlo hecho el 14, pero no me gustaba la idea de que me pusieran valentín de nombre y además, es un día para los enamorados. Y aunque papá y mamá están que beben los vientos por mí, me gusta verlos besándose y dedicándose tiernas palabras el uno al otro, con lo que el día 13 celebrarán mi cumple y el 14 se lo dejo a ellos (pero lo cierto es que jamás lo han celebrado). En fin, que me disipo como papá. Como decía nací el día 13. El día 12 estuve dando lata toda la que quise y más: primero cada 8 minutos, luego cada 7, cada 6, cada 5, cada 4, cada 3, y llegados a este punto papá le dijo a mamá: dúchate que nos vamos al hospi. Dicho y hecho.

Mamá y papá entraron en el paritorio a las 12:30, y la tía V., que es matrona, dejó de cenar por ahí y se vino a sacarme. Trató a mamá con tanto amor y respeto que no quise ser yo quien aguara la fiesta. A la 1:30 mamá había dilatado un poco. A las 2:30 un poco más. A las 3:30 bastante más y la tía V. me tocó la cabecita. Y a las 4:30 la tía V. le dijo a mamá que había llegado el momento. Empuja! y mamá empujó. Empuja! y mamá empujó y yo saqué la cabeza. Empuja! y mamá empujó y salí entero. Me pusieron encima de mamá -ay, qué gustito ese calorcito entre los pechos-. Papá lloró y mamá reía nerviosa. Me encogí de hombros y me cagué encima de mamá. Jejeje. Luego las enfermeras me cogieron para cambiarme y meé sobre ellas. Ja ja ja. Me vistieron y me quedé dos horas con mis papis a solas. Fueron las dos horas más maravillosas del principio de mi vida. Volví a estar acurrucado en el pecho de mamá y papá nos abrazaba y besaba.

Después de este tiempo mágico empezarón a venir las visitas y me pregunté en qué coño de familia había recaido. De no haber sido por la auténtica y amplia familia gitana que decidió morar en la sala de espera de la maternidad, hubiera sido fácil pensar que era carne de cañón de callejeros.

Con alivio he ido descubriendo que papá y mamá son maravillosos, que me cuidan, me miman, me besan, me abrazan, me hablan, me estimulan (esto es cortesía de mi papi que está tronao porque es psicoloco o algo así). Papá trabaja mucho, pero se pasa por casa si puede para verme, aunque sean tres minutos. Mamá está todo el día conmigo y no me suela ni a sol ni a sombra...y lo disfruto tanto...


Poco a poco me voy haciendo con la casa y sus rutinas. Duermo mucho y mamo mucho, pero tengo mis dos medias horas de gloria al día. En ellas me quedo mirando al infinito, como si ocurriera lago muy interesante en una pared en lo no pasa nada. Por haber, no hay ni un mísero cuadro. Por suerte papá compró un libro llamado "todo un mundo de sensaciones" donde hay juegos para que nos podamos ir conciendo y estrechando lazos. Lo de juegos va por mí, porque papá dice que qué clase de juegos son esos: que si "Uy, qué divertido! veo en blanco y negro!", que si "uy, qué divertido! papá y mamá me hablan" y un sin fín de cosas que papá no entiende pero que hace y sirve para mi disfrute. Mamá lo hace todo de mejor gana y se ha especializado en los juegos auditivos, con lo que está todo el día "Hola R., soy mamá. Hola R., soy mamá. Hola R., soy mamá" y la tía alucina porque no paro de mirarla, pero la miro porque no sé hablar y no le puedo decir "que ya me he enterado, tía pesada. Cállate ya y sácate el melón, que tengo un hambre...". Papá, como decía, se ha especializado en los juegos visuales, porque como es más cegarruto que un topo con ceguera, está intentando estimularme bien los ojitos para que vea sin dificultades. Así que este se pasa todo el día moviendo los deditos a 10 cm. de mis ojitos y alucina porque los miro. Yo lo hago porque no sé qué quiere que vea: si se ha hecho la manicura francesa, si tiene un uñero, padrastros, qué se yo. Lo único que hago realmente es estar al quite por si quiere tocarme con esas uñas, no vaya a ser que me deje la marca de la zarpa.

Duermo, como melón del bueno apretándomelo con ansia, duermo y me bañan. Cada vez le cojo mejor el tranquillo al baño, sobre todo si lo hace papá, que le veo más fuerte y cogiéndome con aplomo. Con mamá me da la impresión de que me caeré en cualquier momento, así que me agarro a ella como si se me fuera la vida en ello. Aún me dan igual los patitos y demás. Me meten, me echan agüita, y me sacan. una de las cosas que más me gustan es que me sequen la cabeza. Me da gustito, gustito. Papá y mamá no tienen ni para suavizante, y la toalla rasca, por eso me da gustito. Ah, y luego, siguiendo las indicaciones del libro, me dan masajes "shawalanda"; vamos, que me echan crema y me toquetean. Incordiar no incordian, de hecho hasta me mola, pero de ahí a pensar que estimulan mi sistema inmune, fomentan la socialización, que seré más listo, más concentrado, y demás cosas buenas que pone en el libro...no sé yo. Por si acaso me dejo hacer, y me da tanto gustito que siempre acabo meándome.

Mear se me da bien. La odisea viene con el popó. Lo paso mal. Aprieto y aprieto, y emito unos sonidos guturales que a papá y mamá le hacen gracia pero que a mí ni pizca. Cuando llevo así 10 minutos, me tiro un pedete de rasca y gana y hecho medio litro de leche teñida de marrón. Acto seguido se me quedan los ojos en blanco y suelto una sonrisa refleja que deja entever tremendo gustazo que me da. Papá y mamá se descojonan, pero a mí me da igual que lo hagan una vez que he expulsado y entro en una especie de comunicación con el cosmos.

Ahora, aunque es un poco pronto, parece que estoy empezando a sonreir más allá del reflejo. Papá dice que le parece muy extraño, que no puede ser, pero lo cierto es que cuando él viene por la noche, y le oigo, agito todo mi cuerpo como expresando la tremenda alegría que me produce oirle. Se me acerca, me coge, y me dice que es papá, que aunque ya lo sé, él me lo repite para que no se me olvide. Esntonces le veo la cara de empanao que se le pone y me tengo que descojonar. Así estamos 10 minutos hasta que me entra hambre de nuevo y oigo a mamá. Ya la reconozco a la perfección. La sigo con la mirada (que le miro las tetas, vaya). Y cuando tengo hambre, empiezo a contrariarme para que sepa que hay que darme bocadillo de amor. Ella dice qus solo la quiero porque es la central lechera, pero eso no es verdad. Bueno, en parte sí, pero no únicamente la quiero por eso. Ella está todo el día conmigo. Me alimenta, me arrulla, me canta (esto no sé si es bueno o no, porque mamá canta mal y prefiero el hip hop de papá aunque ella dice que eso no me puede gustar), me mira con esos ojitos..., me besa, me cambia, me abraza, se ríe mucho, mucho, mucho conmigo hasta que me contagia la risa, y entonces se ríe más y yo más y así las pasamos bárbaras durante el tiempo que estoy saciado. Me gusta también quedarme dormido encima suyo, y lo hacemos muchas tardes. Entonces su olor me embriga y me da paz. Me calma, me sosiega. Su suave respiración, sus manos cálidas que me sujetan con suave firmeza. Aaaahhhh, es como volver a esta dentro de ella. Papá, a veces se quita la camiseta y dice que también es bueno que estemos piel con piel, y me coge y me acuna en su pecho. Yo le arranco los pelos (sin problemas, que el tío tiene ahí para dar y tomar), y se piensa que es un juego, pero lo hago con la esperanza de que me aparte de su manta zamorana, que con la calefacción central tenemos más que de sobra.


En fín y así transcurre mi cerca del primer mes de vida. El domingo cumplo un mes justo y la abuela paterna 53. Creo que será la primera vez que nos juntemos la familia con todos los miembros nuevos, la prima M. que tiene 5 días y yo. El abuelo gastará toda su tarjeta de memoria de la cámara y yo montaré en el OPEL ASTRA RANCHERA!!!! La prima igual se deja ver los ojitos, que aun no los abre mucho, y yo deleitare al personal con mi mirada especial, una que ya he descubierto que hace las delicias del personal.


Volveré por estos lares, supongo...

5 comentarios:

Una Zamorana y un Sallentí dijo...

ENhorabuena pareja!!!!
¡Qué ilusión ver que actualizas y para algo tan importante!

Bienvenidos a las noches de poco sueño más felices del mundo.

Un beso al pequeño R y cuidado con las meadas en parábola, que parece que no, pero llegan de lado a lado de la habitación.

Conchi

gratis total dijo...

enhorabuena, se os echa mucho de menos, pero el asunto lo merece!

Beatriz dijo...

Uauauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!
¡ENHORABUENA!

Hirlonde dijo...

Felicidades, chicos !!!
Acabo de pasarme sin muchas esperanzas y ojito con lo que me encuentro.

Un abrazo,

Anónimo dijo...

Se pourrait-il bien se passer qui mettra chose à ce sujet dans mon blog personnel petites si je après une référence à rubycundo.blogspot.ru?